"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños".

» Cicerón (106 AC-43 AC), escritor, orador y político romano.
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lunes, 6 de abril de 2015

ENCUENTRO DE REYES en el CaixaForum de Zaragoza

sofonisba de anguissola
Felipe II (1527-1598).// Obra de Sofonisba
Anguissola en 1565. Retocado en 1573
      Hoy he conocido a Felipe II. Le he mirado a los ojos. Era una mirada profunda, poderosa, consciente, mística. He sentido el peso del poder absoluto, empequeñecido ante su sobria figura. Sus vestiduras negras, de época, contrastaban con mi cazadora y mis pantalones vaqueros. Pero ahí estábamos los dos, frente a frente, cruzando miradas a través de los siglos. Su padre el emperador Carlos I (V del Reich) nos observaba en la distancia con armadura de combate, cetro en mano, augusto, solemne, inexpresivo, casi divino. Tras nosotros, su hija la infanta Isabel Clara Eugenia también me contemplaba en la distancia estrujando un medallón con la imagen de su padre; era una mirada segura, la de una mujer poderosa en un mundo de hombres, la mirada de la implacable gobernadora de los Países Bajos. ¿Cómo es posible? ¿Viajes en el tiempo, acaso demencia del abajo firmante? No. La realidad es mucho más sencilla.


calle anselmo clavé 11
CaixaForum de Zaragoza.

      Simplemente me acerqué al CaixaForum de Zaragoza (España), donde desde el 5 de febrero y hasta el 17 de mayo de 2015 puede visitarse "Los objetos hablan", una exposición sobre la fuerza expresiva de los objetos con pinturas y objetos cedidos por el Museo Nacional del Prado, que abarca desde el s. XVI hasta el XIX, ofreciendo así una intensa inmersión histórica salpicada de anécdotas:


1. El Felipe II de Sofonisba Anguissola (imagen superior)

      Sirva como curiosidad que el retrato de Felipe II de riguroso negro con el toisón de oro colgando, la mano derecha sobre la silla y la izquierda sujetando un rosario, no tenía tal aspecto en 1565 cuando Sofonisba lo pintara. El motivo de la modificación no fue otro que la mayor victoria de la cristiandad del momento: La batalla de Lepanto en 1571 de manos del propio "mediohermano" del monarca, el capitán general don Juan de Austria. Por ello, investido como adalid de la cristiandad, heredero de la misión providencial de su padre en salvaguarda de la fe, mandó modificar su retrato, que en la versión anterior aparecía sujetando el toisón con la mano izquierda y sin rosario. Así se apartó una mano del terrenal toisón de oro colocándola sobre la silla para poner en la otra el divino rosario en referencia a la Fiesta del Rosario que el papa Gregorio XIII instituyera para conmemorar cada 7 de octubre la victoria contra el infiel. Reforzando así su proverbial faceta de defensor universal de la verdadera fe cristiana.

Autorretrato de Sofonisba
en 1556. No incluido
en la exposición sobre 
la que trata el artículo.
 Actualmente en el
 Museo Lancut
 en Polonia.
      Interesante vida también la de la propia artista, Sofonisba. Italiana de nacimiento, procedente de una familia noble de Cremona, educada en la pintura desde muy temprana edad, estudió con Bernadino Campi y Bernadino Gatti e incluso recibiría instrucción del mismísimo Miguel Ángel, más tarde se trasladaría como dama de compañía de la reina Isabel de Valois a la corte del todopoderoso Felipe II, donde trabajaría personalmente con Sánchez Coello —de ahí que el retrato en cuestión le fuera atribuido al mismo en un primer momento—. El omnipotente monarca la apreciaría tanto que incluso le procuraría matrimonio con el hermano del virrey de Sicilia, Fabrizio de Moncada, y le asignaría una generosa renta vitalicia. En su vejez, su fama era tal que genios emergentes de la pintura como Van Dyck la buscaron para aprender de su maestría. Fue una adelantada en su tiempo. Al igual que la protagonista de la tercera anécdota recogida en estas líneas, logró triunfar en un mundo y una profesión de hombres. Su contemporáneo el primer historiador del arte italiano Giorgio Vasari, lo evidencia con estas palabras:

Anguissola ha mostrado su mayor aplicación y mejor gracia que cualquier otra mujer de nuestro tiempo en sus empeños por dibujar; por eso ha triunfado no sólo dibujando, coloreando y pintando de la naturaleza, sino por ella misma ha creado excelentes y muy bellas pinturas.

juan pantoja de la cruz
Carlos I (1500-1558).// Obra de Juan Pantoja
de la Cruz en 1605.
2. El emperador Carlos V, de Juan Pantoja de la Cruz


      La anécdota de este concreto retrato es que se realizó con carácter póstumo —en 1605 el emperador llevaba ya 47 años "criando malvas"— debido al incendio que en 1604 asoló la galería de retratos de la Sala de los Reyes del palacio del Pardo, en el que se perdieron numerosas obras de incalculable valor. Es por ello que Felipe III encomendaría su reconstrucción a Juan Pantoja de la Cruz, que emplearía modelos precedentes —Tiziano en este caso— para no privarnos a las generaciones futuras del imponente aunque inexpresivo —augusto, casi divinizado al modo de los bustos de emperadores romanos— retrato del hombre más poderoso del mundo.




3. La infanta Isabel Clara Eugenia, de Juan Pantoja de la Cruz

juan pantoja de la cruz
La infanta Isabel Clara Eugenia
 (1566-1633).//
Obra de Juan Pantoja de la Cruz
en 1598-99
      En este caso la anécdota se aparta del propio retrato para recaer en la retratada:la infanta Isabel. Esa mujer que estrecha el medallón de su padre en la foto, tan ostentosa como sobria, tan digna como imponente, fue una mujer capaz de imponerse en un mundo de hombres. Hija mayor de Felipe II con su tercera esposa, el rey en cuyo imperio no se ponía el sol intentaría infructuosamente hacer valer sus derechos como reina de Francia, si bien tendría más éxito creando una rama Habsburgo como monarcas de los Países Bajos españoles, que habían sido entregados junto con el ducado de Borgoña como dote para el matrimonio de la infanta con el archiduque Alberto de Austria. Dicho plan podría haberse visto frustrado cuando sobrevino la muerte de su marido, pero la infanta supo imponerse en un mundo que menospreciaba a las mujeres afirmándose como gobernadora de los Países Bajos españoles. Más tarde y bajo su gobierno llegaría —por ejemplo— la conocida rendición de Breda, genialmente imortalizada por Velázquez.

[*NOTA DEL AUTOR: Interesante figura la de la infanta Isabel Clara Eugenia, prometo volver a indagar en el tema en futuras anécdotas]

4. Carlos II: el retrato de Juan Carreño de Miranda y la Cámara de Felipe IV  de Vicente Poleró

juan carreño miranda
Carlos II (1661-1700) de Juan Carreño Miranda
en 1675
      En este caso la anécdota de nuevo se aleja del cuadro para centrarse en el personaje: Carlos II. El hechizado. ¿Por qué? Por su endeble estado físico, su es estatura, su raquitismo, su esterilidad y su inteligencia nivel paramecio. ¿Hechizo? No. La política matrimonial estatal y de alianzas de los Austrias promovió la endogamia y la consanguinidad durante generaciones, provocando como resultado la auto-extinción de la vetusta dinastía que rigiera durante siglos el destino del Imperio y del mundo; así como el comienzo del fin del Imperio Español. Carlos II moriría a los 38 años sin descendencia estallando la Guerra de Sucesión española, un conflicto tanto civil como internacional que desangraría al Imperio y a medio mundo —pues se extendería por varios continentes— durante más de 10 años, dando rienda suelta a las ínfulas de Austrias y Borbones, azuzadas por la rapiña depredadora de las potencias europeas. Finalizado el conflicto los Borbones pasarían a reinar en España en detrimento de los Austrias a costa de perder Gibraltar, Menorca, Sicilia, Países Bajos, Nápoles, Milán y Cerdeña, y dejando tras de sí aproximadamente un millón de muertos a sus espaldas. ¿Quién le iba a decir a este joven de mirada inocente, temerosa, manejable según sus coetáneos, que su muerte sería el detonante del ocaso de los Austrias y del comienzo del fin del Imperio Español?

vicente poleró y toledo
La cámara de Felipe IV en el Real Sitio del Buen Retiro, de Vicente Poleró y Toledo en 1881.// Puede observarse a Carlos II
en segundo plano tras el jesuita padre Nithard mientras éste conversa con su madre la reina regente Doña Mariana de Austria.

[NOTA: también prometo dedicar un artículo completo a tan determinante como llamativa figura histórica del pasado español]


FUENTES:
*Los objetos hablan, Colecciones del Museo del Prado: exposición en el CaixaForum de Zaragoza del 5 de febrero al 17 de mayo de 2015.
*Galería online del Museo Nacional del Prado
*ELLIOTT, J.H.: La España Imperial 1469-1716, Ediciones Ejército, Madrid, 1981.



ENLACES DE INTERÉS:
- Galería online del Museo Nacional del Prado (los cuadros pueden ampliarse con excelente definición)
- Sitio online de Los objetos hablan en el CaixaForum de Zaragoza

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ESPAÑA alternativa de CASTILLA Y PORTUGAL
El BASTARDO DE CARLOS V que pudo reinar en Túnez
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domingo, 17 de agosto de 2014

EL CATÓLICO BASTARDO QUE PUDO REINAR SOBRE TÚNEZ

Juan de Austria (1545 o 47 - 1578) , por Coello (1567)
     Don Juan de Austria 
fue hijo del hombre más poderoso del mundo: Carlos I de España y V de Alemania. Como tal, los más altos cargos y mercedes, así como el tratamiento de alteza habrían sido lo usual. No fue así. ¿Por qué? Don Juan —Jeromín de nacimiento— era bastardo. Su madre, Bárbara Blomberg, jamás estuvo casada con el emperador, ni siquiera era noble, sino una dama alemana de la burguesía de Ratisbona que cautivara al soberano en una de sus visitas.

      Fruto de sus dispares orígenes, don Juan estaría obsesionado con lograr el tratamiento de alteza y con conseguir un estado propio toda su vida. Debería ganarse por sus propios medios el respeto de sus contemporáneos. Así lo hizo.




De Eduardo Rosales
Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste, de Eduardo Rosales en 1869

     Jeromín viviría ignorante de sus regios orígenes hasta que su padre el emperador lo hiciera traer a Yuste. ¿Por qué el emperador tenía tanto interés por conocerle personalmente? Saldría de dudas a la muerte del César, su testamento fue claro: era su hijo. Por ello su hermano Felipe II le reconoció como miembro de la familia real más poderosa del mundo y cambió su nombre por el que sería conocido en los siglos venideros: don Juan de Austria. El shock debió ser enorme: no era un cualquiera, o peor, un parias; sino que era el hijo del mismísimo emperador.


      En principio elegiría para él la vida eclesiástica, a lo que se resistiría desde joven. Quería trascender, hacer historia...estar a la altura de su padre. En 1565 ya intentaría enrolarse en la flota que partió de Barcelona para defender Malta, si bien no llegaría a tiempo.



Su carrera militar
 
      La primera ocasión para dar rienda suelta a su ambición llegaría con la rebelión de los moriscos de las Alpujarras, siendo elegido por su hermano para sofocarla, lo que efectivamente lograría en 1571. Si bien su "magnus opus", la obra de su vida, la gran hazaña por la que sería recordado, sería por su condición de capitán general de la armada de la Liga Santa en la batalla de Lepanto en 1571 y, por tanto, de artífice de la victoria que supuso —en palabras de Cervantes— "la más alta ocasión que vieron los siglos".

Don Juan de Austria encabezando el ataque cristiano en la nave capitana de la Santa Liga en Lepanto en 1571. Pintura de Juan de Luna Novicio (1887).

Túnez y su oportunidad de reinar

      Y es así, investido como paladín de la cristiandad tras aplastar a los turcos dos años atrás, que don Juan partió de la fortaleza española de La Goleta para tomar Túnez en una rápida campaña. Ya el papa Pio V le había prometido la investidura del primer estado conquistado a los infieles. También lo hizo el nuevo papa Gregorio XIII, que incluso se puso en contacto con Felipe II para que nombrara a don Juan de Austria rey de Túnez. Las ínfulas de ser dueño y señor de un estado de don Juan estaban apunto de verse cumplidas. Entonces... ¿por qué Túnez no es hoy un estado de raíces cristianas?

grabado anónimo
Tropas españolas en Túnez en la expedición
anterior bajo el reinado de Carlos V (I). La
expedición de Don Juan debió ofrecer una vista
similar.// Grabado anónimo del s. XIX.
      Lo cierto es que su hermano Felipe II, el rey en cuyos dominios no se ponía el Sol, se negó. Ya lo hiciera por temor a que su medio-hermano adquiriera un poder que pudiera rivalizar con el suyo, por envidia de los éxitos de su bastardo hermano convertido en el más grande héroe de la cristiandad, o por el empeoramiento de la situación en Flandes; el hecho cierto es que don Juan, trasladado a Italia, jamás sería nombrado rey de Túnez, volviendo a caer la ciudad en manos musulmanas al año siguiente.

      Quien sabe donde habría llegado la monarquía hispánica de instalar un reino cristiano vasallo en Túnez e invertir allí todos los recursos que en cambio se despilfarraron en Flandes en una guerra devastadora que únicamente defendía los intereses de una casa reinante y no los de una nación. Quizá el sueño de Isabel la Católica de extender los dominios cristianos por la antigua Hispania Transfretana romana se hubiera cumplido, puede que incluso un Magreb hispano. En cualquier caso, Felipe II fue tajante en negar la creación de tal estado, por lo que hablar de un Magreb hispano o un Oriente Medio cristiano deja el campo de la historia para adentrarse en el de la imaginación: sueños de un adalid de la cristiandad, una quimera histórica que nunca llegó.

Por José Villegas
La última entrevista de don Juan de Austria con su hermano Felipe II. Por José Villegas (s. XIX).


FUENTES:
*ELLIOTT, J.H.: La España Imperial 1469-1716, Ediciones Ejército, Madrid, 1981.
*DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: España, tres milenios de historia, Marcial Pons, Madrid, 2007
 *DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: El arte de la guerra: estrategia militar hasta el siglo XX, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
*GRANT, R.G.: 1.001 batallas que cambiaron el curso de la historia, Grijalbo, 2012, Barcelona.
*QUERALT DEL HIERRO, Maria Pilar: Arlas Ilustrado de la Historia de España, Susaeta, Madrid, 2006. 




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