"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños".

» Cicerón (106 AC-43 AC), escritor, orador y político romano.

viernes, 28 de febrero de 2014

GEORGE ORWELL, EL MILICIANO

               Su vital experiencia en la Guerra Civil Española
Miliciano en la Guerra Civil española y escritor  
     Erik Arthur Blair, autor de grandes obras de la literatura universal como Rebelión en la Granja o 1984, mundialmente conocido como George Orwell, llegó a España como periodista un 26 de diciembre de 1936, a los pocos meses de estallar la Guerra Civil Española. El mismo día de su llegada a Barcelona, dejaría el periodismo para alistarse en la milicias del antiestalinista POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Puro azar. Un hecho azaroso que marcaría decisivamente su vida, su pensamiento político y su obra futura.



  A su llegada a Barcelona, la atmósfera revolucionaria de la Barcelona republicana cautivó a Orwell desde el primer minuto, empujándole a enrolarse en las milicias. Él mismo describió así el ambiente de la ciudad:

       El aspecto de Barcelona resultaba soprendentemente irresistible. Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos los edificios, cualquiera que fuera su tamaño, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban la hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos habían sido destruidos y sus imágenes, quemadas. Por todas partes, cuadrillas de obreros se dedicaban sistemáticamente a demoler iglesias. En toda tienda y en todo café se veían letreros que proclamaban su nueva condición de servicios socializados; hasta los limpiabotas habían sido colectivizados y sus cajas estaban pintadas de rojo y negro. Camareros y dependientes miraban al cliente cara a cara y lo trataban como a un igual. Las formas serviles e incluso ceremoniosas del lenguaje habían desaparecido. Nadie decía "señor" o "don" y tampoco "usted"; todos se trataban de "camarada" y "tú", y decían "¡salud!" en lugar de "buenos días".



EL FRENTE DE ARAGÓN
 
Orwell es el más alto
Orwell es el tercero empezando por arriba a la derecha, el más alto de la fotografía
      En seguida fue destinado al frente de Aragón, donde la falta de armas y disciplina había estancado el avance republicano a las puertas de la capital aragonesa. Orwell recaería concretamente en el frente de Zaragoza, que describiría de la siguiente forma:

          Yo estaba integrando, más o menos por azar, la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo del capitalismo eran más normales que su contrario. En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas las cuales vivían y se trataban en términos de igualdad.


        Con todo, creo que ni siquiera en tiempos de paz sería posible viajar por esta parte de España sin sentirse impresionado por la miseria peculiar de las aldeas aragonesas. Están construidas como fortalezas: una masa de casuchas hechas de barro y piedras, apiñadas alrededor de la iglesia. Ni siquiera en primavera se ven flores. Las casas no tienen jardines, sólo cuentan con patios donde flacas aves de corral resbalan sobre lechos de estiércol de mula.



        ...el olor característico de la guerra, según mi experiencia, una mezcla de excrementos y alimentos en putrefacción.



       Cinco cosas son importantes en la guerra de trincheras: leña, comida, tabaco, velas y el enemigo. En invierno, en el frente de Zaragoza, eran importantes en ese orden, con el enemigo en un alejado último puesto. No siendo por la noche (...) nadie se preocupa por el enemigo. Lo veíamos como a remotos insectos negros que ocasionalmente saltaban de un lado a otro. La verdadera preocupación de ambos ejércitos consistía en combatir el frío.



       Desde luego había bajas, pero en su mayoría no eran causadas por el enemigo. Los primeros cinco heridos que vi en España debían sus lesiones a nuestras propias armas. Nuestros gastados fusiles constituían un verdadero peligro. Algunos de ellos dejaban escapar un tiro si la culata de golpeaba contra el suelo. (...) Y en la oscuridad, los reclutas novatos se tiroteaban entre sí.



      Su descripción de las milicias republicanas, de los hombres junto a los que combatía hombro con hombro, es también digna de mención:


      Resulta difícil concebir un grupo más desastroso de gente. Nos arrastrábamos por el camino con mucha menos cohesión que una manada de ovejas; antes de avanzar cuatro kilómetros, la retaguardia de la columna se había perdido de vista. La mitad de esos llamados hombres eran criaturas, realmente criaturas, de dieciséis años como máximo. Sin embargo, todos se sentían felices y excitados ante la perspectiva de llegar por fin al frente.


      Admito que, a primera vista, el estado de cosas en el frente me horrorizó. ¿Cómo demonios podía ganar la guerra un ejército así?



      Si bien más tarde matizaría: El mero hecho de que las milicias hayan permanecido en el frente constituye un tributo a la fuerza de la disciplina revolucionaria, pues hasta junio de 1937 lo único que las retuvo allí fue la lealtad de clase. (...) Un ejército de reclutas en las mismas circunstancias y sin una policía militar para vigilarlos hubiera retrocedido. Las milicias en cambio defendieron sus posiciones.




LAS JORNADAS DE MAYO DE 1937

Francisco Largo Caballero
      Orwell sería más tarde trasladado a Huesca, donde participaría en el fallido asedio a la ciudad hasta su relevo el 25 de abril de 1937, llegando a Barcelona al día siguiente. A tiempo para vivir y participar de las barricadas en las Jornadas de Mayo del 37. El entonces Presidente de la República, Francisco Largo Caballero, ya había abandonado su postura descentralizadora y colectivista de las primeras etapas de la guerra y se había percatado de lo absolutamente necesario que era restarurar la autoridad del Estado republicano. En tal marco de acontecimientos, como parte de la recuperación de competencias estatales, guardias de asalto republicanos leales al gobierno tomaron la central Telefónica en Barcelona, controlada hasta entonces por la CNT-FAI.

       Dicho acontecimiento desataría tres días de revueltas y enfrentamientos callejeros entre las fuerzas gubernamentales y las fuerzas anarquistas en una insólita alianza con el POUM. Orwell haría guardia en el tejado del Teatro Poliorama de La Rambla, vigilando a los guardias de asalto que se habían atrincherado justo en frente, en el Café Moka, situado pared con pared con la sede del POUM, en el actual Hotel Rivoli. Orwell no llegaría a hacer ni un solo disparo en aquellos tres días. Él mismo describía su situación de la siguiente manera:

      Yo solía sentarme en la azotea, maravillándome de la estupidez de todo aquello. Desde los ventanucos del observatorio podía abarcar kilómetros a la redonda, una interminable sucesión de edificios altos y esbeltos, de cúpulas de cristal y de fantásticos tejados curvos, con brillantes tejas de color verde o cobrizo. (...) A la derecha, los barrios obreros eran un sólido bastión anarquista; a la izquierda (...) bajo el control del PSUC y los Guardias Civiles. En la parte alta de las Ramblas la situación era tan complicada que hubiera sido completamente ininteligible sin las banderas que había en cada edificio.

      Al final, el gobierno se haría con el control de la situación, que se resolvería, como el propio Orwell indicara, de la forma en que sigue: 


      La ciudad en los siguientes días se sumiría en una guerra de posiciones entre las diferentes facciones que se resolverá en la salida de la CNT del gobierno de la Generalitat y la muerte de 300 personas y miles de heridos.




VUELTA AL FRENTE

      Tras otros tres días desde los sucesos de mayo, Orwell regresó al frente de Huesca ostentando el grado de teniente. Había ya empezado la adhesión de las milicias al Ejército Popular Republicano, un ejército centralizado y mecanizado a las órdenes del Gobierno, por lo que la disciplina militar iba extendíendose por la tropa. En estas circunstancias, recién caído en el frente, Orwell recibió un disparo en el cuello, quedando herido de gravedad. Resulta particularmente interesante leer, en palabras de un genio literario de su talla, la experiencia de recibir una herida de bala:

      A las cinco de la mañana me encontraba en el vértice del parapeto. Esa hora siempre era peligrosa. Teníamos la aurora a nuestras espaldas y si se asomaba la cabeza quedaba claramente recortada contra el cielo (*hecho que resulta aún más problemático teniendo en cuenta la enorme estatura de Orwell). Estaba hablando con los centinelas antes del cambio de guardia. De pronto, en mitad de una frase, sentí...por decirlo de alguna manera, tuve la sensación de encontrarme en el centro de una explosión. Hubo como un fuerte estallido y un fogonazo cegador a mi alrededor, y sentí un golpe tremendo, no dolor, sólo una descarga eléctrica. Luego la sensación de absoluta debilidad, de haber sido reducido a nada. Los sacos de arena frente a mí se alejaron a una distancia inmensa. (...) Supe de inmediato que estaba herido...Todo ocurrió en un espacio de tiempo inferior a un segundo. Al instante siguiente se me doblaron las rodillas y caí hasta dar violentamente con la cabeza contra el suelo. Tenía perfecta conciencia de estar malherido, experimentaba una sensación de torpeza y aturdimiento, pero no sufría ningún dolor tal como se entiende normalmente.
      En cuanto supe que la bala me había atrvesado limpiamente la garganta di por sentado que no tenía salvación. Nunca había oído hablar de un hombre o de un animal que sobreviviera a un balazo en el cuello (...). Me pregunté cuanto se dura con la carótida cortada; pocos instantes, seguramente. Deben haber pasado unos minutos durante los cuales supuse que estaba muerto.También eso resulta interesante, saber que clase de pensamientos se tienen en semajante situación. Mi primer pensamiento, bastante convencional, fue para mi esposa. Luego me asaltó un violento resentimiento por tener que abandonar este mundo que, a pesar de todo, me gusta (...). Pensé en el hombre que me había disparado, me pregunté si era español o extranjero, si sabía que me había herido. No experimentaba rencor contra él. Me dije que, tratándose de un fascista, lo habría matado de haber podido, pero que si lo hubieran tomado prisionero y traído ante mí, en ese momento me habría limitado a felicitarlo por su buena puntería. Puede ser que cuando uno se está muriendo realmente se piense de manera diferente.
      Acababan de colocarme en la camilla cuando mi brazo paralizado volvió a la vida y comenzó a dolerme intensamente...el dolor me reconfortaba porque sabía que las sensaciones no se tornan más agudas cuando uno se está muriendo. 


LAS PURGA DEL POUM

Presidente de la Segunda República
Juan Negrín
      Orwell pasaría los meses siguientes en hospitales de Barbastro, Lérida, Tarragona y Barcelona. De vuelta en la ciudad condal los médicos le habían comunicado que jamás recuperaría toda la movilidad de subrazo y que su voz permanecería por siempre en susurros (*diagnósticos, ambos dos, que resultarían afortunadamente falsos). Pseudo tullido y con el ánimo por los mínimos, descubrió a su vuelta que la atmósfera igualitaria y revolucionaria que conociera había desaparecido. Desde el 17 de mayo de 1937, tras los sucesos de Barcelona, Juan Negrín, socialista moderado, ostentaba la presidencia de la República. Su Gobierno intensificó la política de centralización iniciada por su antecesor en una coyuntura de  dependencia militar y diplomática de la URSS que resultaba aplastante. Esta poderosa situación de dependencia coincidió en el tiempo con el punto más álgido de las purgas paranoicas de Stalin. De modo que cuando el dictador ruso decidiera extender sus actividades políticas a España, poco o nada pudo hacer el presidente español para oponerse a los designios de Stalin.

      El partido en el que militaba Orwell, el POUM, era un partido de significación trotskista, que si bien a un lego en la materia le puede sonar a "comunismo puro y duro", lo cierto es que la divergencia entre los trotskistas y los partidos comunistas o stalinistas era notable: los primeros, seguidores del caído en desgracia Trotski, probagaban una revolución a nivel mundial, y equiparaban e incluso anteponían la revolución a la lucha contra el fascismo; por contra, los segundos propugnaban la revolución a nivel estatal, dando prioridad a la victoria sobre cualquier otra consideración política o social.

      El Gobierno de Negrín, impelido por Moscú y ante la necesidad de acabar con disidencias internas, decretaría la disolución del POUM y detendría a sus más destacados dirigentes acusados de actuar a las órdenes de Berlín en un complot trotskisto-fascista. Orwell describiría así aquella atmósfera control gubernamental y de persecución política:

      Atmósfera de pesadilla... peculiar malestar creado por rumores siempre cambiantes, la prensa censurada y la presencia continua de hombres armados (...). Los estalinistas tenían la sartén por el mango y, por lo tanto, se daba por descontado que todo trotskista estaba en peligro.


      No había manera de saber el número de personas presas . Mi esposa había oído decir que solamente en Barcelona llegaban a cuatrocientas (...). Se produjeron cosas increíbles. La policía llegó a sacar de los hospitales a varios milicianos gravemente heridos.



      Aperentemente, la disolución del POUM tenía un efecto retroactivo; el POUM era ahora ilegal y, por tanto, uno violaba la ley al haber pertenecido antes a él. Como de costumbre, no se hizo acusación alguna contra ninguna de las personas arrestadas (...). Sólo sabíamos vagamente que los líderes del POUM y probablemente todos nosotros éramos acusados de estar a sueldo de los fascistas. Y ya circulaban rumores de fusilamientos secretos en la cárcel. Había mucha exageración en todo esto, pero sin duda ocurrió en algunos casos y casi seguramente en el de Nin (*Andrés Nin era la personalidad más importante del POUM, uno de los fundadores de la Tercera Internacional que se había unido a Trotski poco después del exilio de éste. Nin sería separado de los otros prisioneros y llevado en secreto a la prisión de Alcalá de Henares, donde sería torturado e interrogado por el coronel Orlov, agente de Stalin, quién no consiguió obtener la confesión deseada y acabó asesinándolo fingiendo un secuestro por miembros de la Gestapo y contraviniendo las órdenes de Negrín).




HUIDA DE ESPAÑA
 
      Ante tan nefastos acontecimientos, desmoralizado y medio inválido por su herida de guerra, Orwell optó por la única salida que le quedaba: huir. Así, Orwell cambió el mono de miliciano por las mejores galas que pudo encontrar, compró billetes en primera clase para Francia y escapó de España en tren junto a su esposa haciéndose pasar por turistas ingleses. Ya en territorio francés y rumbo a Inglaterra, describió así su partida:

      Cómodamente sentado sobre blandos almohadones del tren de enlace con el barco, resulta difícil creer que realmente ocurre algo en alguna parte. ¿Terremotos en Japón, hambrunas en China, revoluciones en México? No hay de que preocuparse, la leche estará en el umbral de la puerta mañana temprano y el New Statesman saldrá el viernes (...). Allí, en el sur de Inglaterra...todos durmiendo el sueño muy profundo, del cual muchas veces me temo que no despertaremos hasta que no nos arranque del mismo el estrépito de las bombas.

      A modo de conclusión de toda su experiencia en la Guerra Civil Española, ¿que mejor que las palabras del propio Orwell?:


      Por curioso que parezca, toda esta experiencia no ha socavado mi fe en la decencia de los seres humanos, sino que, por el contrario, la ha fortalecido.


      La Guerra Civil Española marcaría profundamente a Orwell en lo más profundo de su ser, cambiando su forma de concebir el Mundo, marcando de forma indeleble su formación política e influyendo más que notablemente en sus obras futuras, algunas de las cuales han pasado a formar parte de los grandes títulos de la literatura universal.

durante la Guerra Civil Española
Orwell con la tropa. Es la cabeza que sobresale al fondo a la izquierda.


SU VISIÓN DE LOS ESPAÑOLES
     
      Resulta particularmente interesante observar la visión y el concepto que Orwell se gestó sobre España y los españoles a lo largo de su experiencia en la Guerra Civil Española. Por lo general, Orwell admiraba el espíritu y carácter de los españoles, aunque también le exasperaban ciertos aspectos de la cultura española, como la máxima de "si hay que hacer algo, se hará mañana".

      Así describía Orwell a los españoles: desafío a cualquiera a verse sumergido, como me ocurrió a mí, entre la clase obrera española y a no sentirse conmovido por su decencia esencial y, sobre todo, por su franqueza y generosidad. La generosidad un español, en el sentido corriente de la palabra, a veces resulta casi embarazosa. Si uno le pide un cigarrillo, te obliga a aceptar todo el paquete. Y además de eso, existe una generosidad en un sentido más profundo, una verdadera amplitud de espíritu que he encontrado una y otra vez en las circunstancias menos promisorias.

      Pese a admirar la decencia, la franqueza y la generosidad españolas, lo que más enervó a Orwell fue la cultura del "mañana", que el mismo describía de la siguiente forma:

      (De los españoles) los extranjeros se sienten consternados por igual ante su ineficacia, sobre todo ante su enloquecedora impuntualidad. La única palabra española que ningún extranjero puede dejar de aprender es mañana. Toda vez que resulta humanamente posible, los asuntos de hoy se postergan para mañana; sobre esto, incluso los españoles hacen bromas. Nada en Espala, desde una comida hasta una batalla, tiene lugar a la hora señalada.

      Igualmente digna de mención por la repulsión que le produce, es su descripción de la Sagrada Familia, que confunde con la Catedral de Barcelona:

      Un edificio moderno y de los más feos que he visto en el mundo entero. Tiene cuatro agujas almenadas, idénticas por su forma a botellas de vino del Rin. A diferencia de la mayoría de iglesias barcelonesas, no había sufrido daños durante la revolución; se había salvado debido a su "valor artístico", según decía la gente. Creo que los anarquistas demostraron mal gusto al no dinamitarla cuando tuvieron oportunidad de hacerlo, en lugar de limitarse a colgar un estandarte rojinegro entre sus agujas.



FUENTES:
*JACKSON, Gabriel: La República Española y la Guerra Civil, Crítica, Barcelona, 2006
* ORWELL, George: Homenaje a Cataluña, Virus Editorial, Barcelona, 2008.


ENLACES DE INTERÉS:
- RUTA TURÍSTICA POR LOS ESCENARIOS DE "HOMENAJE A CATALUÑA" EN BARCELONA
-  ORWELL Y EL CAFÉ MOKA



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- IFNI: el último territorio colonizado por España y el único en época republicana 
- EL ORIGEN DEL DIVORCIO EN ESPAÑA 
- La heroicidad que alargó 3 años la Guerra Civil Española 
- LOS SOCIALISTAS QUE SALVARON AL REY 
 

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL ORIGEN DEL DIVORCIO EN ESPAÑA

                         Hasta que el hastío nos separe

alegoría del divorcio
      Desde que en 1870 se consagrara el matrimonio civil obligatorio, no existía en España la posibilidad de divorciarse. El Derecho español no conocería el divorcio hasta la Segunda República, cuando, en 1931  el artículo 43 de la propia Constitución y un año después la primera Ley del divorcio de la historia de España, lo consagraran. No duraría ni siete años como institución, pues en el 39 Franco derogaría la Ley.

Los primeros divorcios
una de las primeras divorciadas de la historia de España
Constancia de la Mora
       Lo cierto es que pese a la enorme publicidad que se dio a los primeros casos, la realidad fue una asombrosa escasez de casos de divorcio. Parece ser que los españoles de todas las clases continuaban siendo profundamente conservadores en dicha materia. Prueba de ello es que la clase media de Madrid y Barcelona aprovechara en muy contadas ocasiones la nueva Ley y que en muchas provincias no se diera ni un solo caso de divorcio.

      Entre los escasos divorcios a los que tanto bombo se dio, cabe resaltar el de Constancia de la Mora, nieta del cinco veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII, Antonio Maura. Constancia se divorciaría de Manuel Bolín para casar con el que sería Jefe de las fuerzas Aéreas Republicanas: Hidalgo de Cisneros. Un matrimoino de conveniencia que uniría su suerte a la de la España republicana, ingresando en el Partido Comunista para acabar exiliada en México. En el exilio publicaría una novela en inglés con sus vivencias, In place of Splendor (Doble Esplendor en España), que sería presentada por la que probablemente fuera la más popular Primera Dama Estadounidense, Eleanor Roosevelt.

El divorcio en la actualidad
      Tras la abolición de la Ley del Divorcio en el 1939 y la instauración de la indisolubilidad del matrimonio con el Fuero de los Españoles de 1945, no se volvería a hablar de divorcio hasta la Constitución de 1978, que ni lo consagra ni tampoco apuesta por la indisolubilidad del matrimonio, sino que se limita a afirmar que "la ley regulará...las causas de separación y disolución y sus efectos". Por lo que habría que esperar hasta la Ley del divorcio de 1981 para que se volviera a consagrar el divorcio. Dicha Ley estableció un sistema de divorcio bastante conservador que requería alegar una serie de causas (alcoholismo, infidelidad, abandono del hogar...) para poder divorciarse.

      El divorcio libre no llegaría hasta la reciente reforma de 2005, que introdujo un sistema de divorcio basado exclusivamente en la voluntad de los cónyuges (de ambos o de uno sólo).



FUENTES: * DE PABLO CONTRERAS-ÁNGEL PÉREZ: CURSO DE DERECHO CIVIL (IV) Derecho de Familia, Colex, Madrid, 2013.
* JACKSON, Gabriel: La República Española y la Guerra Civil, Crítica, Barcelona, 2006
*  De la Mora, Constancia: Doble esplendor, Gadir, Madrid, 2004.





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viernes, 6 de diciembre de 2013

EL "SPIEGELGATE": LA CHISPA QUE DESATÓ LA DEMOCRATIZACIÓN DE ALEMANIA OCCIDENTAL

   El escándalo que enfrentó al Gobierno alemán con el famoso                                             semanario Der Spiegel

Alegoría del escándalo Der Spiegel
De izq. a dcha.: Canciller Konrad Adenauer, Ministro de defensa Josef Strauss, bandera RDA, logo "Der Spiegel, el director Rudolf Augstein y el periodista Conrad Ahlers


       En plena Guerra Fría, un 10 de octubre de 1962, el semanario alemán publicó un informe militar secreto que desvelaba como el Gobierno alemán descuidaba el armamento convencional en beneficio del programa nuclear en colaboración con los Estados Unidos, la severa reacción del Gobierno se tornó en un pulso con Der Spiegel, los medios y la sociedad en general, en el que no sólo estaría en juego la libertad de expresión, sino también el futuro de Alemania, que bien podía andar por la senda de la socialización y la democratización, o por la del autoritarismo, el control y la censura.

Antecedentes
      En octubre de 1962 hacía 17 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y tan sólo 13 que la República Federal Alemana existía como nación. El democristiano Konrad Adenauer dirigía su porvenir como Canciller desde aquel entonces ayudado por su mano derecha, el ministro de defensa Josef Strauss, con una firme y decidida colaboración con los Estados Unidos y con una política belicista, nuclear y de bloques propia de la Guerra Fría.

El artículo
      El 10 de octubre de ese año, el semanario Der Spiegel, dirigido por Rudolf Augstein, publicó bajo firma de Conrad Ahlers un tan comprometido como revelador artículo que desvelaba que el ejército de la RDA, el Bundeswehr, sería incapaz de repeler un ataque soviético con armamento convencional, motivo por el que se recurriría directamente a la capacidad nuclear de la OTAN para contraatacar provocando una guerra nuclear de consecuencias apocalípticas. El lamentable Estado del armamento convencional alemán había salido a relucir tras obtener el periódico el informe secreto realizado tras unas maniobras conjuntas Alemania-EEUU en el marco de la OTAN, dirigidas por el General americano Norstad y con el nombre en clave de Fallex. Tal revelación resultaba particularmente comprometida para Strauss, tanto por su cargo en el Ministerio de Defensa, como por su decidida política pro-nuclear, que contrastaba con la imperante necesidad de mejora del armamento convencional.

Reacciones
      La respuesta del gobierno fue la detención de Rudolf y Ahlers —que por cierto estaba de vacaciones en la Costa del Sol en España al momento de entregarse a las autoridades franquistas para su extradición— acusados ambos de alta traición por la obtención y publicación de informes confidenciales con calificación de seguridad nacional; así como la ocupación y control de las instalaciones de Der Spiegel. Aquello produjo una enérgica protesta de la prensa, los intelectuales y la opinión pública en general, que consideraban dicha respuesta una ultrajante violación de la libertad de expresión y una inadmisible imposición de censura. 

El fin del conflicto
      La presión daría sus frutos: Augstein y Ahlers serían liberados, Straus forzado a dimitir y el mismísimo Cánciller Adenauer acabaría también dimitiendo exactamente un año después de la publicación del artículo, el diez de octubre de 1963. Alemania abandonaría las remanencias totalitarias en censura, secretismo y administración, el Estado social y democrático de Derecho saldría reforzado y con él la libertad de expresión, de opinión pública y el derecho a la información. Alemania se convertiría en firme defensora de la “no proliferación nuclear”.

FUENTES: *VILLANI, Pasquale: La edad contemporánea, 1945 hasta hoy, Ariel Historia, Barcelona, 2008.
*AHLER, Conrad: “Bedingt abwehrbereit” en Der Spiegel, 10-10-1962.


ENLACES DE INTERÉS:
- ARTÍCULO ORIGINAL EN ALEMÁN: Bedingt abwehrbereit (Estado: preparado para la defensa)
- Konrad Adenauer como PADRE FUNDADOR DE LA UNIÓN EUROPEA

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL HISTORIADOR: ANIMAL POLIFACÉTICO

     ¿Cómo son los historiadores del panorama español actual?

Alegoría ponientes XI Coloquio AIER UCM
De izq. a dcha.: Indiana Jones, el "paciente inglés", el maestro de "Érase una vez el hombre, Liam Neeson como el Prof. Kinsey y "Doc" de regreso al futuro.

Cuando pensamos en un historiador, ¿cuál es la primera imagen que nos viene a la mente?

      ¿Imaginamos acaso un valiente aventurero látigo en mano de aventuras por las ruinas del mundo?, ¿un elegante caballero inglés?, ¿la anciana voz de la sabiduría?, ¿tal vez el típico profesor universitario?, ¿o quizá la viva imagen del genio loco?

      Lo cierto es que en todas estas suposiciones hay algo de verdad. Tomemos como ejemplo el XI Coloquio de la AIER celebrado los pasados 20 a 22 de noviembre en la Facultad de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, un evento que si bien reúne a historiadores de toda España y del extranjero, trata únicamente de Historia antigua, y más concretamente, de la Antigua Roma. Pues bien, allí se dejaron ver historiadores tan variopintos como el Doctor Fernando Fernández Palacios de la Universidad de Gales, con ínfimas gafas semicirculares cercando una mirada nerviosa y saltona,  largo y desaliñado cabello grisáceo, de andares nerviosos y vistiendo camisa amplia y zapatillas; sumando todo ello un aura de genio incomprendido que bien podríamos confundir con Woody Allen o "Doc", de Regreso al Futuro.

      Si esto les pudiera parecer un estereotipo de los historiadores, lo que viene a continuación les hará cambiar de opinión, pues en dicho Coloquio también destacaron otros como el Profesor Jonathan C. Edmonson, que pese a proceder de la York University, en Canadá, su traje de corte británico y su expresiva dialéctica bien podrían representar el Quintessential British Gentleman (caballero británico por excelencia); el Profesor Gonzalo Bravo Castañeda de la UCM, cuyos trajes sobrios, apasionada oratoria y afán lectivo, evocan fácilmente al prototipo de profesor universitario; o el Profesor Perea Yébenes de la Universidad de Murcia, con "chupa de cuero de aviador", bandolera y una impulsividad capaz de, finalizada una ponencia, impelerle a subir al estrado y "poner las cosas en su sitio" corrigiendo errores garafales, que no resultaría difícil identificar con el mismísimo Indiana Jones.

      Tampoco faltó el temor del principiante, que bien podría verse reflejado en una de tantos estudiantes de doctorado como Helena Gozalbes García de la Universidad de Granada, que en sustitución del profesor titular de dicha universidad, hubo de afrontar una difícil ponencia con un apenas perceptible y tembloroso hilillo de voz y un marcadísimo acento andaluz; como tampoco faltó la voz de la experiencia, personificada a la perfección en la persona del octogenario Académico Numerario de la Real Academia de la Historia, Don José María Blázquez, que con tan sólo abrir la boca lograba un espectante silencio en el resto del auditorio, para después demostrar una agilidad mental propia de los más jovenes y entrenados jugadores de ajedrez, y una asombrosa conexión con el público más joven, permitiéndose expersiones como "Augusto era un pesetero", definiendo el Panegyricus Traiani como "obra cumbre del peloteo" o afirmando que "los irreductibles vascos fueron ardientes colaboracionistas con los romanos, pero esto no lo digáis por ahí arriba que te tiran los trastos a la cabeza".

      Dicen que la riqueza raya en la diversidad, lo que aplicado a la investigación histórica, debe de ser cierto.


FUENTES PROPIAS




ENLACES DE INTERÉS:
- Asociación Interdisciplinar de Estudios Romanos (AIER)
- XI Coloquido de la AIER

domingo, 1 de diciembre de 2013

VALERIANO: el emperador cautivo

único emperador romano capturado
Publio Licinio Valeriano (200 - 260 d.C.)
Nunca antes un emperador romano había sido capturado
      Corría el año 260 d.C. cuando Publio Licinio Valeriano, todopoderoso emperador de Roma, fue capturado por el rey persa Sapor I. Cuenta Lactancio que Valeriano, en su cautiverio, fue usado como "taburete" para subir al caballo por el emperador persa, quien no contento con semejante humillación al derrotado vecino, acabaría desollándolo, tiñendo su piel de púrpura y colgándola como adorno en su templo. El Imperio jamás había sufrido —ni sufriría— humillación semejante.


 
 ¿Quién fue realmente este hombre capaz de conducir al Imperio a tal humillación?
      Valeriano, antes de ser proclamado emperador, era senador. Y no un senador cualquiera, sino el mismísimo princeps senatus, un título que ostentaba el senador de mayor dignidad, que hacía las veces de "presidente" de la cámara. Había ya llevado la administración del Imperio bajo el reinado del emperador Decio. Tras la muerte de Decio en batalla, las legiones proclamarían a Treboniano Galo como emperador. Valeriano se mantendría leal hasta el punto de que, cuando, en otro rincón del Imperio, distintas legiones proclamaran un segundo emperador en la persona del usurpador Emiliano, acudiría en ayuda del legítimo emperador Treboniano. El destino quiso que cuando Valeriano llegara, sus propios hombres habían dado ya muerte al emperador uniéndose al ejército del usurpador, maniobra que repetirían acabando con Emiliano al contemplar el ejército de Valeriano. Así, "sin comerlo ni beberlo", Valeriano fue proclamado emperador en el 253 d.C. Su reinado duraría siete años —algo para nada usual en una época en que la media era de testa coronada cada dos años—. Valeriano era, en esencia, político, y así gobernó el Imperio distinguiéndose como hábil administrador. Tan capaz fue en el ámbito civil como incapaz en el militar. Para su desdicha.

La hecatombe
      En el siglo III los problemas del Imperio Romano eran los de siempre: las frontesas del Rin y el Danubio en Occidente y los partos —ahora revigorizados como persas-sasánidas— en Oriente. En aras de una mayor efectividad, Valeriano dejó a su hijo Galieno al mando en Occidente nombrándolo César y marchó hacia Oriente a enferentar a los persas. Cuentan las fuentes que reunió un ejército notable de unos 70.000 hombres con tal propósito. Aquí se enturbian los hechos —los romanos no se caracterizaban precisamente por vanagloriarse de sus derrotas— y relucen las fuentes persas en detrimento de las romanas.

EMPERADOR ROMANO HUMILLADO
Relieve del emperador persa sasánida Sapor I (a caballo) y el humillado
Valeriano junto a Filipo el Árabe .//Situado en Naqsh-e Rostam
(necrópolis de los emperadores persas).

      En cualquier caso, parece ser que Valeriano logró reconquistar Antioquía y se adentró en Oriente en persecución de los persas. Hasta aquí todo bien. No fue una campaña de batallas decisivas, lo que sí parece claro es que una epidemia sorprendió al ejército romano, obligándolo a resguardarse en Edesa tras varias escaramuzas. Allí Valeriano trató de negociar la paz. Las fuentes parecen indicar que en el transcurso de las negociaciones fue engañado y capturado por el emperador persa Sapor I antes de sufrir su terrible destino. Valeriano acabaría cautivo y su ejército esclavizado construiría obras públicas por todo el Imperio Persa-Sasánida. Su hijo Galieno, al verse como único emperador —hecho que no duraría demasiado—, debió de sentirse encantado y jamás trató de rescatar a su humillado y cautivo padre.



FUENTES:  * JERPHAGNON, Lucien: Historia de la Roma antigua, Edhasa, Barcelona, 2007.
* MONTANELLI, Indro: Historia de Roma, Debolsillo, Barcelona, 2007.
*HAZEL, John: Quién es quién en la Antigua Roma, Acento Madrid, 2002.

* GUZMÁN ARMARIO, Francisco Javier: "El proyecto imposible o la conquista de Persia por Roma: el caso del emperador Valeriano", ponencia en el XI Coloquio de la AIER, Conquistadores y conquistados, Madrid, 20-11-2013.



OTRAS ANÉCDOTAS SOBRE EMPERADORES ROMANOS:
- TRAJANO, el hispano que impulsó Roma hasta su cénit  

SOBRE LA ANTIGUA ROMA:
- La VERDADERA HISTORIA de TITO PULLO y LUCIO VORENO
- PUBLIO SITTIO NUCERINO: el comerciante que salvó a César y reinó en África

martes, 26 de noviembre de 2013

¡TAXI! ¡RÁPIDO, AL ENEMIGO POR FAVOR!


Durante la Primera Batalla del Marne
dos regimientos franceses acudieron a la batalla en TAXI


alegoría de la Primera Batalla del Marne

      El 5 de septiembre del 14, a tan sólo dos meses desde el estallido de la Primera Guerra Mundial, el general francés Gallieni atacó el flanco del ejército alemán del general Alexander Von Kluck en las proximidades del río Marne. En aquel momento los ejércitos alemanes avanzaban imparables hacia París y el gobierno francés, temiendo quedar rodeado como en 1870, se retiró en bloque a Burdeos, nombrando como Gobernador militar de París al general Joseph Simon Gallieni, que se valdría detodo su ingenio y de cuantos medios hubiese a su alcance para defender la capital. Incluido el taxi.

primera guerra mundial
Taxis parisinos trasladando a los dos regimientos franceses hacia el Marne.


¿Por qué en taxi?
primera guerra mundial
General Joseph Simon Gallieni
(1849 - 1916)

      Durante la Primera Guerra Mundial la motorización de los ejércitos aún era escasa y todavía se confiaba en exceso en la caballería como medio de transporte y de ataque, motivo por el que los animales de carga eran requisados por todo el país. Gallieni, cuyos medios eran limitados, decidió transportar por tanto las tropas con el medio de transporte más rápido y efectivo de que disponía: el taxi.

     Una vez terminada la guerra, el ejército francés se haría cargo de la factura: 70.012 francos, lo que marcaban los contadores, percibiendo los conductores el 23% reglamentario.


El resultado de la Primera Batalla del Marne

      Los franceses lograron abrir una brecha entre el primer ejército de Von Kluck y el segundo de Von Bülow. A los alemanes les sorprendió e impresionó tanto que un ejército que llevaba semanas en retirada les atacara con tal ímpetu que propio general Von Kluck llegó a afirmar:


primera batalla del marne
General alemán
Alexander Von Kluck
(1846 - 1934)
Que unos hombres que han retrocedido durante 10 días, unos hombres que han dormido en el suelo, medio muertos de fatiga, puedan volver a coger el fusil y atacar al son de la corneta es algo con lo que jamás habíamos podido contar.

      Las bajas fueron innumerables: rondarían el cuarto de millón en ambos bandos. Pero los franceses lograron su objetivo, pues ante el arrolador éxito de su sorpresivo ataque, para evitar el aislamiento y el cerco, Von Bülow y Von Kluck se vieron obligados a retroceder hasta la línea del río Aisne. El imparable ejército alemán había sido detenido. La sorpresa, el coraje y la inventiva habían funcionado: la guerra de movimientos en el frente occidental tocaba a su fin y el frente occidental se estabilizaría degenerando en estática y prolongada sangría. París se había salvado y los taxis, por primera vez —y me aventuraría a decir que única— en la historia militar, habían marcado la diferencia.



FUENTES:  * GRANT, R.G.: 1.001 batallas que cambiaron el curso de la historia, Grijalbo, 2012, Barcelona.
 *DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: Historia Militar Técnicas, estrategias y batallas, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.

domingo, 24 de noviembre de 2013

UN EVENTO PARA AMANTES DE LAS ANÉCDOTAS HISTÓRICAS: EL XI COLOQUIO DE LA AIER


                                          Conquistadores y Conquistados
                             Relaciones de dominio en el mundo romano
vercingétorix se rinde ante César ; alumnos Universidad Complutense de Madrid UCM
Cartel del coloquio (grande); Ponencia del Profesor Perea (ángulo superior derecho)

      Desde el día 20 hasta el 22 de noviembre, bajo este título tuvo lugar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, el XI Coloquio de la Asociación Interdisciplinar de Estudios Romanos (AIER). El evento reúne a algunos de los más prestigiosos historiadores del panorama español y a jóvenes promesas con el objetivo de divulgar y promocionar los estudios sobre el mundo romano. La asistencia está abierta al público "no-docto" y por tanto a cualquier interesado.  

Un coloquio tan rico en anécdotas históricas como de historiadores

      Conquistadores y conquistados, un título dicotómico que refleja a la perfección el objetivo principal del debate: indagar en los elementos que determinaron la asunción de una u otra condición en el mundo romano, teniendo en cuenta el contexto histórico. Un título tan ambicioso no podía dejar de ser prolijo en anécdotas históricas, lo que no evitó que los propios historiadores protagonizaran alguna que otra anécdota.
 
      Respecto de las históricas, imprescindibles las siguientes (de cualquier modo el coloquio me ha aportado tantos temas a tocar que seguro volveré a incidir más adelante en ellos):

- La Profesora Bailón García de la UNED reveló la desconocida figura del colegio sacerdotal de fetales, una suerte de dimplomáticos de la antigüedad investidos de poderes sacros a quienes correspondía, entre otras funciones, la declaración de guerra justa.

- El Investigador Postdoctoral M.A. Novillo de la Università di Trieste, mostró una parte no tan conocida ni laureada de Julio César, la de genocida. César llegó a exterminar pueblos enteros (incluyendo mujeres y niños) como el caso los usípetes y téncteros, masacrados tras un ataque de los mismos durante una tregua a la caballería gala aliada de César. El Procónsul emplearía el terror para doblegar a la Galia en tiempo récord y esclavizaría a un tercio de la población tras la conquista.

- El asociado de la AIER Enrique Santamaría, sacó a relucir la figura de Publio Sittio Nucerino, un comerciante romano en el norte de África que llegaría a reclutar un ejército privado con el que salvaría al mismísimo Julio César en las guerras civiles y acabaría convirtiéndose de facto y de iure en Rey de un Pseudo-Estado que ocuparía buena parte de Mauritania con capital en Cirta.

- El Profesor Guzmán Armario de la Universidad de Cádiz realizó una ingeniosa comparativa entre la Guerra Fría y la situación de tensión constante vivida entre Roma y la Persia Sasánida desde el 226 d.C., tensión que daría lugar a probablemente la mayor humillación vivida por el Imperio Romano: la derrota y captura del emperador Valeriano (260 d.C.), que según fuentes antiguas, llegaría a ser usado de taburete para subir al caballo y su piel teñida de púrpura y colgada sobre la pared del emperador persa Sapor I.

- El Profesor Gonzalo Bravo de la Complutense, uno de los dos directores del Coloquio, ilustró la llegada de los bárbaros y la caída del Imperio con la metáfora de la "gama de grises", a caballo entre la tesis apocalíptica de Perkins (negro) con su dramático cambio de era y las tesis anglosajonas (blanco) que quizá pequen de un embellecimiento y una idealización excesivos. Bravo describió una situación de cambio en la que se rompería la dicotomía bárbaro-romano con la romanización de muchos de los pueblos bárbaros que irían asentándose en el Imperio.

-El octogenario Académico Numerario de la Real Academia de la Historia, Don José María Blázquez, sacó a relucir piezas del polémico pasado vasco, constatando que los vascones fueron ardientes colaboracionistas romanos, motivo por el que los romanos los premiaron con tierras conquistadas a los celtíberos y por el que su lengua aún se conserva.

      En cuanto a las anécdotas protagonizadas por los propios historiadores, si —valga la comparación— nos encontráramos ante los Premios de la Academia, el Óscar sería para el Profesor Sabino Perea Yébenes de la Universidad de Murcia. Finalizaba ya la ronda de preguntas de la mesa redonda con los protagonistas de la mañana. En ese momento, el profesor Rodríguez Morales aclaraba ciertos aspectos de su exposición sobre las calzadas romanas. Como tantas otras veces, una mano se alzó entre el público. Era Sabino. Esta vez no hubo pregunta, el profesor se levantó y con su "chupa" de cuero de aviador al más puro estilo "Indiana Jones",  se encaminó al estrado con paso firme y sin mediar palabra. Un murmullo se propagó por todo el auditorio mientras Sabino subía los peldados del estrado. Allí pidió una tiza y comenzó a escribir en la pizarra. El auditorio enmudeció:

                                                                περίπλους

      —Periplo es una palabra que viene del griego periplous, que hace referencia a un viaje por mar siguiendo la costa. Es la tercera vez que escucho el término periplo referido a un viaje por tierra, ¡somos historiadores, hablemos con propiedad!— aclaró el profesor Perea.
      El auditorio rompió en un mar de aplausos y nuestro "Indiana Jones" abandonó el estrado tal y como lo había subido, a paso firme.

      Los Coloquios de la AIER son en definitiva eventos plagados de anécdotas de todos los tipos, que aúnan glorias pasadas, grandes historiadores de la actualidad y jóvenes promesas, una delicia para los aficionados a la historia.



FUENTES PROPIAS


ENLACES DE INTERÉS:
- Asociación Interdisciplinar de Estudios Romanos (AIER)
-El historiador, animal polifacético