"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños".

» Cicerón (106 AC-43 AC), escritor, orador y político romano.
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viernes, 20 de marzo de 2015

CUANDO LOS GLOBOS OTORGARON LA VICTORIA: La campaña de Melilla (1909)

      En 1909 comenzaba la Primera Campaña de Marruecos. En su avance, el ejército español introdujo una innovación técnica sin precedentes, un artilugio capaz de marcar la diferencia frente a las belicosas cabilas rifeñas: EL GLOBO.

1909 cerca de melilla
Artillería española bombardeando posiciones rifeñas bajo la dirección del globo aerostático Reina Victoria (en rojo) en 1909.// Fotografía publicada en La Vanguardia el 14 de agosto de 1909

Antecedentes

      En 1906 España firmaba con Francia, Gran Bretaña y otras potencias el Tratado de Algeciras, recibiendo así un protectorado sobre la zona norte del actual Marruecos. Un territorio montañoso y pobre conocido como el Rif, sin carreteras y sin cartografíar; poblado por tribus guerreras, levantiscas y xenófobas; donde se acostumbraba a decapitar o castrar a los exploradores europeos que se aventuraban en aquella inhóspita región llamada Bled el Siba por los nativos, que significa "país no sometido", pues el Sultán nunca había logrado someterlo a su autoridad. España, que aún se estaba recuperando de la cruenta Guerra de Cuba y de la pérdida de las últimas colonias de ultramar frente a los Estados Unidos, sin duda quería rehacer su imperio colonial, pero no tenía el menor interés en desangrar al país por aquel terruño inconquistable. Prueba de ello es que ya en 1902, el ministro francés de exteriores, Théophile Delcassé, había propuesto a Mateo Sagasta un convenio para el reparto de Marruecos que también habría podido incluir las fértiles regiones de Tazza y Fez, tratado que, pese al interés de Sagasta, al ser éste sustituido por Francisco Silvela, quedó abandonado por el temor a soliviantar a Gran Bretaña y a perder por ello las históricas plazas de soberanía españolas en África.

      ¿Por qué se vio entonces España abocada a la conquista de una región tan agreste y poblada por guerreros tan cruentos e inquebrantables? Por Francia. En plena expansión colonial estaba particularmente interesada en la conquista del fértil y gran Marruecos, no sólo por sus riquezas, sino también por la cercanía con Francia y por la posibilidad de extender su poder sobre todo el norte de África uniendo  Marruecos con sus dominios en Argelia. Pero estaba el problema de Gran Bretaña, que no estaba dispuesta a que Francia controlara el otro lado del estrecho —tan cerca de Gibraltar— y extendiera de tal forma su poder e influencia en el Mediterráneo. ¿La solución? España. Otorgando el control del norte de Marruecos a una potencia menor como España y el resto a Francia, se alejaba el peligro de la hegemonía francesa en el Mediterráneo y de la amenaza sobre Gibraltar.  Es de este modo que España se vio abocada a la Guerra del Rif, más por los intereses franceses que por  los propios.

El punto de partida

revista nuevo mundo
General José Marina Vega (1850-1926)
en la revista Nuevo Mundo.
     En 1909 España sólo ocupaba en su zona correspondiente del protectorado las plazas históricas de Ceuta, Melilla, las Chafarinas, el peñón de Alhucemas y el de Vélez de la Gomera. Casi necesariamente la conquista debía partir de alguna de estas plazas fuertes. El azar quisto que fuera Melilla. El estado de anarquía permanente del Rif había degenerado en numerosos secuestros de europeos, así como en ataques a los trabajadores europeos de las minas y los ferrocarriles del Rif y otro tipo de incidentes de mayor gravedad. El 19 de julio de aquel año, uno de dichos incidentes culminó con la muerte de seis trabajadores del ferrocarril en las cercanías de Melilla. El entonces comandante general de Melilla, el general José Marina Vega, se vio obligado a abandonar los límites de la ciudad para garantizar la protección de los europeos del Rif, iniciando sin saberlo una cruenta guerra. Comenzaba así la Primera Campaña de España en Marruecos,más conocida como la Guerra de Melilla.

Los primeros combates

      En aquella primera salida el general Marina tomó las cercanas posiciones en las lomas del monte Gurugú de Sidi Musa, Sidi Ahmed y Sidi Alí; si bien el 18 de julio los rifeños contraatacarían logrando entrar en Sidi Ahmed, aún sin fortificar, sálvandose la posición sólo gracias a la heroica lucha de dos oficiales de artillería, un capitán y el comandante Royo, que murieron defendiendo los dos cañones de la posición.

      Cuatro días después los rifeños atacarían de nuevo varias columnas y posiciones españolas, causando 26 muertos y varios cientos de heridos, la mayor parte provocados, pese a la presencia en primera línea del general Marina, por la patente carencia de mapas y de información sobre el enemigo que padecían las tropas españolas.

El paso en falso: el desastre del Barranco del Lobo

melilla al fondo
Vista actual del Barranco del Lobo, con Melilla al fondo.
      El 27 de julio las líneas de suministro por ferrocarril de las posiciones avanzadas habían sido cortadas por los rifeños, motivo por el que el general Marina tuvo que ordenar al coronel Fernández Cuerda escoltar un convoy de mulas, cuyo flanco sería protegido a su vez por el general Pintos Ledesma. Los rifeños, que dominaban a la perfección el enmascaramiento y la ocultación, atacarían la columna de Pintos por el flanco, siendo fácilmente rechazados con el apoyo de la artillería española del fuerte de Camellos y del Hipódromo. Pero —aquí comenzó el desastre— en el transcurso de la refriega el general Pintos se metió por error y de nuevo por la terrible falta de mapas en el Barranco del Lobo, un recoveco fácil de hostigar en los altibajos del Gurugú. Así sucedió. Los españoles fueron emboscados, desatándose una cruenta lucha en la que caería el propio general Pintos y que no terminaría hasta que el coronel Axó acudiera en refuerzo con sus tropas y con la propia escolta del convoy de mulas. Una victoria pírrica en toda regla. Las bajas fueron devastadoras: 17 jefes y oficiales, 136 sargentos, cabos y soldados caídos; y más del doble de heridos.

El plan

Globo tipo cometa y tipo esférico en el Parque de
Aerostación de Guadalajara
    El general Marina, que entonces contaba ya con 17.000 soldados —valga como inciso que fueron precisamente los refuerzos de la Guerra de Melilla los que desataron en aquellas fechas los desafortunados incidentes de la Semana Trágica de Barcelona—, debía replantearse la situación. La principal carencia de las tropas españolas, el motivo por el que continuaban "metiendo estrepitosamente la pata", era la falta de mapas y el desconocimiento del enemigo. ¿Cómo solucionarlo? Con un arma innovadora, dotada de la más puntera tecnología y en cuya aplicación militar España había sido pionera: el globo aerostático.



desde la mar chica
El monte Gurugú en la actualidad
      Ya el día 26 se habían enviado hacia Melilla desde el Parque de Aerostación de Guadalajara dos globos, el Reina Victoria de tipo cometa, y el Urano, esférico. Tenían tres objetivos: adquirir conocimientos del campo elaborando mapas y sacando fotografías, la observación del enemigo y sus movimientos, y la corrección del fuego de artillería. Exactamente lo que había faltado en el Barranco del Lobo y los combates anteriores. Por el destacamento de globos pasarían 7 oficiales y 118 sargentos, cabos y soldados. El plan era recopilar información con los globos e ir rodeando el Gurugú —posición clave en la región donde se escondían los rifeños— de posciones españolas de cara a su acometida final, siempre guiando el fuego de artillería desde los globos, a los que se ataría un cable telefónico para transmitir instantáneamente la información. El dos de agosto ya estaban listos para actuar.

La prueba de fuego

Bombardeo de la artillería española a los soldados rifeños
 cercanos al Gurugú desde el Fuerte Camellos en 1909.
      El 3 de agosto los rifeños atacarían el blocao Velarde —una pequeña fortificación avanzada—, saliendo a enfrentarlos una pequeña columna mandada por el entonces coronel Miguel Primo de Rivera —nada le haría sospechar en aquel momento bajo el fuego enemigo que años después él mismo pondría fin a la guerra ya como dictador—. El capitán Gordojuela se elevó rapidamente con el Urano desde el Hipódromo, descubriendo un campamento rifeño con 300 o 400 combatientes y transmitiendo inmediatamente la posición por cable a las baterías de Fuerte Camellos, donde se enterraron las cureñas de los cañones para ganar alcance, bombardeando el campamento enemigo con una precisión milimétrica, provocando una matanza y dispersando a los supervivientes. Ese mismo día se realizarían nuevas salidas en globo realizando mapas y tomando fotografías del Gurugú.

      Los globos habían demostrado su valía, repitiéndose en adelante las ascensiones para dirigir el fuego artillero desde tierra y desde los cruceros en el Mediterráneo.

El resultado de la nueva estrategia

      Los avances fueron ya sistemáticos y se sucedieron uno tras otro, siendo frecuentes los episodios de heroísmo como el sacrificio del cabo Noval. El 25 de septiembre tropas españolas tomaron Tauima y Nador, el 27 Zeluán y el 29, al fin, se plantó la bandera española en la cima del monte Gurugú.

Soldados del Batallón de cazadores de Tarifa en las proximidades de Nador.

      El 30 de septiembre los globos volvieron a demostrar su valía al alertar de la presencia de más de 16.000 soldados de las cabilas del Rif en las cercanías permitiendo la retirada escalonada de las tropas de reconocimiento, no dejando atrás ni un solo soldado herido y no llegando a perderse ni una pieza de artillería, que se retiraban una a una cubriendo las últimas a las primeras. Una situación similar se daría el 17 de octubre, con la complicación de que los rifeños llegarían a cortar el cable telefónico, salvando la situación transmitiéndo las órdenes a golpe de bocina.

      Cuando las tropas españolas avanzaran el 7 de noviembre sobre Hidum y Taguilmamin guiados por globos, los rifeños habían sufrido ya de manera tan sangrante la precisión de la artillería guiada por globo, que se limitaban a abandonar sus posiciones en cuanto veían a los globos acercarse y a vigilar los avances españoles en la distancia. La eficacia de los globos militares españoles era proverbial.

Se acerca el final

      El 8 de noviembre, sintomático de la inminente victoria, el diario ABC publicaba las siguientes declaraciones del general Marina:

El objetivo de la campaña, en lo principal, se puede dar por terminado. Nuestra línea militar tiene ya longitudinalmente cerca de 100 km y ejercemos, si no soberanía, porque esta palabra estaría reñida con el Acta de Algeciras, protección, mejor dicho, dominio, en un territorio que abarca un área de 300 km cuadrados aproximadamente.

      El general Marina, un personaje carismático y tras la guerra, también popular, encarnaba a la perfección el espíritu del guerrero caballeresco y noble:

Hemos hecho esta guerra como cumple realizarla a una nación civilizada que se ve obligada a castigar y ocupar territorios. Pero nuestra guerra, la guerra de una nación en estos momentos y en esta forma, no es, no puede ni debe ser la guerra de los vándalos y suevos; no es la guerra de exterminio y explotación —¡cuán equivocado estaba, como se descubrirá tras la salvaje masacre de Annual y el implacable desembarco de Alhucemas!—.


El final de la campaña de 1909

      El 18 de noviembre se realizó el primer plan de operaciones a distancia de la historia, reuniéndose el Estado Mayor en Madrid para estudiar a más de 800 km del frente las fotografías aéreas tomadas desde los globos y decidir los siguientes pasos, señal todo ello del carácter premonitorio de la Guerra de Melilla, que avanzaba los rasgos característicos de la guerra moderna. En aquella conferencia se decidió terminar la campaña con una operación victoriosa, ocupando algún objetivo de importancia táctica, estratégica y política.

General Marina a caballo dirigiendo a la tropa en 1909.
      El objetivo seleccionado para la última operación de la campaña sería la meseta de Atlatén. El 26 de noviembre el general Marina dirigiría personalmente, secundado por el globo Urano, a los 17.000 infantes, 2.000 jinetes y 11 baterías de artillería que la asaltarían. Para ello dividiría las tropas en tres columnas, de las cuales sería la del general Huertas la que llevara al globo elevado en su avance por el río Uixan y la del general Morales la única ligeramente hostilizada, pues de nuevo el globo demostró su efectividad para ganar batallas sin necesidad de cruentos combates, espantando a los rifeños con su sola visión. Los dos jefes rebeldes, El-Mizzián y El-Chadly, huyeron de la zona y los españoles tomaron la meseta sin sufrir ni una sola baja.

      Al día siguiente cuatro caídes de Beni Sidel y una delegación de los cadías de Beni Bu Ifrur se presentaron en Nador ante el general Marina ofreciendo sumisión y pidiendo la protección de España. La Primera Campaña de Marruecos, la llamada Guerra de Melilla, había terminado. Las tropas españolas habían pacificado la zona de Melilla, protegido a los trabajadores europeos del ferrocarril, y extendido sus dominios más de 300 kilómetros cuadrados; habían hecho uso de innovaciones tecnológicas sin precedentes y exprimido al máximo la tecnología del globo aerostático, pero la Guerra del Rif no había hecho más que empezar.

Curiosidades

Cromo de 1921 del general Marina sobre la Campaña de 1909.

     Esta primera campaña fue muy popular en España, llegando a imprimirse todo tipo de historietas e incluso cromos con las hazañas y avances de la contienda. El general Marina se convirtió en un personaje popular y corrieron canciones y rimas sobre las victorias —incluidas las amargas como el desastre del Barranco del Lobo—.



      Los soldados de la compañía de aerostación volaron a Madrid, donde fueron recibidos como héroes con un gran desfile antes de regresar a su cuartel general en Guadalajara. Valgan como anécdota las memorias del capitán Herrera, que relatan con ironía como las coronas de laurel que les colocaron que tanto orgullo les causaban, no le producían sino un enorme apetito a su caballo, que trató de comérselas durante todo el desfile.

      El uso militar de los globos fue pionero y de una efectividad letal. La toma del Gurugú en actuación conjunta con los globos aerostáticos tuvo resonancia mundial. Prueba de ello es que los globos españoles fueron la mejor propaganda de su fabricante, la alemana August Riedinger, que utilizó las imágenes de los globos españoles de esta campaña en Maruecos en sus folletos de propaganda en los años posteriores. Los globos ya habían comenzado a emplearse con aplicación militar en la reciente Guerra Ruso-japonesa; pero tanto por la letal efectividad que alcanzaron como por la vital importancia que tuvieron en la victoria y en reducir el número de bajas, o quizá por la cercanía con Europa, lo cierto es que su resonancia fue mucho mayor en la campaña marroquí.

      El uso de los globos también fue pionero en el ámbito civil, comenzando a enviarse fotos tomadas desde los globos a los periódicos. Fueron avanzados de su tiempo los fotógrafos Ramón Alba de ABC y Campúa de Nuevo Mundo, que ascendieron en numerosas ocasiones en los globos acompañando a los soldados aerosteros y tomando algunas de las primeras fotografías aéreas de la historia para periódicos.


 FUENTES:
 *DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: Historia Militar Técnicas, estrategias y batallas, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
*DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: España, tres milenios de historia, Marcial Pons, Madrid, 2007.
* CARR, Raymond: España de la Restauración a la democracia, 1875~1980, Ariel Historia, Barcelona, 2008.





OTRAS ANÉCDOTAS SOBRE LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA EN ÁFRICA:
- EL CABO NOVAL: el soldado que con su vida salvó todo un campamento
- El primer plan de operaciones a distancia de la historia: la conferencia de Melilla
- IFNI: la última conquista española y la única de La II República


OTRAS ANÉCTODAS SOBRE AVIACIÓN:
- EL CAPITÁN MONTÙ: el primer piloto herido en combate de la historia
- LA BATALLA DE MALTA o cómo hundir un buque con una botella

martes, 16 de diciembre de 2014

CÓMO HUNDIR UN BUQUE CON UNA BOTELLA: La Defensa de Malta (1940-1943)

Lanchas rápidas italianas atacando Malta bajo el fuego de los
Spitfire ( 26 /7/1941, grabado del Malta at War Museum)
      Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial la isla de Malta —entonces bajo dominio británico—, se convirtió en centro de operaciones vital y estratégico desde el que atacar los convoyes italo-alemanes en el Mediterráneo o proteger los de los aliados. Pues Malta no solamente era pieza esencial de las líneas de abastecimiento británicas desde Gibraltar hasta Egipto, sino también punta de lanza desde donde atacar los convoyes italo-alemanes que abastecían a  sus ejércitos de África o incluso las propias bases navales del sur de Italia. Conscientes de lo esencial de la isla, las fuerzas del Eje la sometieron a duros e incesantes bombardeos desde 1940. La escasez de combustible, municiones y alimentos llegaría a ser alarmante.

A situaciones desesperadas, medidas desesperadas

Sir Hugh P. Lloyd en junio de 1941
(foto del MW Museum)
      El jefe de las fuerzas aéreas de la RAF encargadas de la defensa de Malta era el vicemariscal del aire —equivalente a un general de división— Sir Hugh Pughe Lloyd, de nombre cómico e ideas todavía más estrambóticas. Pero efectivas. Conocedor de la brutal carestía de todo tipo de pertrechos y, en particular, de aquellos que ostentaban un carácter más opulento como el alcohol; Sir Hugh decidió premiar con una botella  de ginebra Plymouth por cada barco enemigo hundido a la unidad que lo mandara a pique.

Ginebra Plymouth


¿El resultado?


       Dada la extremada dificultad para conseguir bebidas alcoholicas en la asediada isla, la medida fue en extremo apreciada por unos combatientes, los pilotos de la RAF, que partían cada día al combate conscientes de que podía ser su último vuelo —como efectivamente fue para la inmensa mayoría—. Una sana y efervescente competitividad haría mella en los pilotos de las fuerzas aéreas británicas de Malta.


Algunos de los 47 Spitfires que repostaron el 20/4/1942 (día
en que se tomó la fotografía, hoy en el MW Museum) en el
US Wasp. La inmensa mayoría serían derribados en menos de
48 horas.
      Consecuencia de ello derribarían por término medio unas 35.000 toneladas de buques italianos al mes y mandarían al fondo del Mediterráneo la mitad de los suministros que los navíos italianos enviaban al norte de África. Y ello con unas fuerzas, que pese a estar previstas en 50 cazas de combate en 1940, contarían con unos 12 aeroplanos de media debido a los fuertes ataques italianos y alemanes, llegando incluso a contar con tan sólo 3 o 4 aparatos para la defensa en determinados momentos. Los británicos perderían 840 aviones en la Defensa de Malta frente a los 1.450 alemanes e italianos, que jamás conseguirían rendir la isla.

     Malta sería la espina clavada en medio de las línesas de abastecimiento del Eje en África hasta la rendición de Italia el 8 de septiembre de 1943.


Buques de guerra italianos rumbo a Malta para su entrega a
los aliados tras la rendición de Italia (fotografía tomada el
10 de septiembre de 1943, hoy en el MW Museum)

    
Portada del Times de Malta del 8/9/1943,
dia de la rendición incondicional de Italia
(hoy en el Malta at War Museum)

FUENTES:
*DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: Historia Militar Técnicas, estrategias y batallas, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
*MALTA AT WAR MUSEUM WEBSITE


ENLACES DE INTERÉS:
- Web del Museo MALTA AT WAR de Vittoriosa (Malta)


MÁS ANÉCDOTAS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:
- La breve historia de las gafas de Erwin Rommel


MÁS ANÉCDOTAS SOBRE AVIACIÓN:
- El primer piloto herido en combate de la historia: el capitán Montù
- Cuando los globos otorgaron la victoria: La Campaña de Melilla (1909)

jueves, 10 de julio de 2014

EL PRIMER PILOTO HERIDO EN COMBATE DE LA HISTORIA: el capitán Montù

primer piloto herido en combate de la historia
Montù (1869-1949) es el 1º por la izq.

EL HOMBRE

      Nacido en Torino (Italia), fue aviador, militar, futbolista del Internazionale Torino, político, ingeniero y presidente de la Federación Italiana de Piragüismo. Así de polifacético fue Carlo Montù, el primer piloto herido en combate de la historia.





ANTECEDENTES

      La diplomacia italiana consideraba por aquel entonces que Libia era la prolongación natural de Italia en África, que además serviría para colocar el exceso de población campesina del sur de Italia. Con tales intenciones el 11 de septiembre de 1911 el gobierno italiano envió un ultimátum a Turquía —que entonces controlaba Libia—exigiendo su retirada de Tripolitania y Cirenaica bajo pretexto de agresiones sufridas por ciudadanos italianos. Ante la pasividad de Turquía, Italia declaró la guerra el 26 de septiembre. Comenzaba así la conquista de Libia por Italia, que se prolongaría hasta el 18 de octubre de 1912.

      Al estallar a guerra los pocos aviadores del país fueron llamados a filas. Entre ellos se encontraba Carlo Montiù. Concretamente ingresó en el cuerpo de observadores aéreos y lanzagranadas. La labor de los miembros de tal cuerpo consistía en asistir al piloto realizando informes con las observaciones, fotografías e incluso películas —los italianos fueron los primeros en realizar películas cinematográficas desde el aire—, así como lanzando granadas en caso de bombardeo.


LA ANÉCDOTA

      El 31 de enero de 1912 el capitán Montù volaba como observador de un avión Farman pilotado por el teniente Rossi en vuelo de reconocimiento y bombardeo sobre las fuerzas turcas; si bien la reacción antiaérea turca haría diana en Montù, convirtiéndole en el primer herido en combate de la historia. Ello no impediría a Montù contraatacar dos días después volviendo para descubir y bombardear el campamento turco.

      Finalizada la guerra y de regreso a Italia, Montù recibiría la medalla de plata al valor militar y sería ascendido a Mayor. En la IGM volvería a distinguirse por su valor y sería nuevamente ascendido y condecorado.



FUENTES:
 *DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: Historia Militar Técnicas, estrategias y batallas, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
* TONALI, Enrico:  CARLO MONTU’ TRA C.O.N.I. E CANNONI, en  Raid.informare.it





OTRAS ANÉCDOTAS DE GUERRA EN LIBIA:
- La Historia de las Gafas de Erwin Rommel  

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- Cómo hundir un buque con una botella: La Defensa de Malta
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